Primero se dibuja lo que se va a construir.
La casa existió solo para una película y se desmontó al acabar el rodaje: no hay planos. Se levantaron a partir de los fotogramas, cota a cota, hasta un juego de despacho completo: plantas, secciones, alzados, replanteo con ejes, la escalera, el pabellón.
Dos días de trabajo y ocho auditorías, y aun así quedaron errores anotados. Esa es la diferencia con una app que «saca el 3D de una foto»: aquí hay cotas, superficies útiles y construidas, y un cuadro de partidas que un aparejador puede medir.
Los fotogramas de partida no se muestran: la película tiene sus derechos. Todo lo demás es nuestro.









